El martes 9 de junio de 2026, el Hospital de Día Alsino invitó a Fundación Reduciendo Daño (RD) a exponer ante su equipo de salud sobre qué es la reducción de daños y cómo se aplica al consumo de sustancias psicoactivas. La charla quedó registrada en una nota publicada por Villa Alsino, con una entrevista a dos integrantes de nuestra directiva.
Qué fue esta charla — y qué no fue
Fue una instancia educativa: expusimos el enfoque de reducción de daños ante funcionarios y funcionarias de salud del Hospital de Día Alsino, para abrir la conversación dentro del equipo. No se realizó testeo de sustancias ese día ni se atendió público externo. A diferencia de nuestro trabajo en fiestas y festivales, donde analizamos muestras en el momento frente a quien consulta, aquí el objetivo fue exclusivamente formativo: que el equipo de salud conociera la herramienta, entendiera sus alcances reales y evaluara cómo incorporarla a su propio trabajo con pacientes.
Qué es la reducción de daños, en nuestras palabras
La reducción de daños es un enfoque de salud pública que busca minimizar los riesgos asociados al consumo de sustancias, sin exigir la abstinencia como condición para acompañar a alguien y sin prohibir ni promover el consumo. Se trata de entregar información oportuna para que cada persona pueda decidir con más elementos. Nuestro instrumento principal son los reactivos colorimétricos —los tests que revelan la presencia de ciertas sustancias— pero el trabajo real está en la conversación que acompaña ese resultado, no en el resultado solo.
Un trabajo que ya se replica en la región
Parte de lo que sostiene una charla como esta es que RD no llegó a inventar la reducción de daños desde cero: la fundación distribuye los mismos reactivos que usa en Chile a otras organizaciones de Latinoamérica, incluyendo Perú y Colombia, mediante convenios de asesoría química directa. Es una forma más de mostrar que este enfoque no es una idea aislada, sino una práctica que ya se replica en distintos países de la región.
Por qué nos acercamos al sistema público
RD nació en 2018 en la Facultad de Química y Farmacia de la Universidad de Chile, fundada por Camilo Obregón e Iván Pérez, con la idea de llevar herramientas químicas a la reducción de daños fuera del enfoque prohibicionista, criminalizador o moralista. Durante años, ese trabajo se concentró casi por completo en fiestas y eventos masivos. El acercamiento al sistema público de salud es más reciente: como organización autogestionada tanto en recursos como en estructura, partió recién en 2025. Desde entonces hemos presentado nuestro enfoque a distintos Programas Ambulatorios Intensivos (PAI) en comunas como Huechuraba, Recoleta, Pedro Aguirre Cerda y Cerrillos, y la charla en el Hospital de Día Alsino se suma a ese trabajo.
La idea no es que los equipos de salud reemplacen lo que ya hacen, sino mostrarles el testeo como una herramienta más dentro de programas que ya existen —algo que puedan sumar a su trabajo con personas que consumen, sin necesitar formación química avanzada. Contamos con distintos formatos de test precisamente para eso: alguien que consume con poca frecuencia probablemente no necesita el formato de gotario que usamos en terreno, y le sirve más el test de un uso, más simple de aplicar y de interpretar.
El desafío, según quienes estuvieron ahí
Isidora Vidal, Analista Química y Jefa de Eventos y Testeo en Terreno de RD, planteó en la entrevista que el primer desafío es que los equipos de salud conozcan la herramienta y le encuentren sentido dentro de un enfoque más terapéutico —distinto al de una fiesta—, y que sepan interpretar lo que un resultado de color puede decir y lo que no puede decir. Ese es, de hecho, el mismo cuidado que aplicamos en cualquier contexto en que testeamos: un reactivo entrega una señal sobre la presencia de una sustancia, nunca su cantidad ni su pureza.
Lo que viene
Para el resto de 2026, la fundación sigue combinando ambos frentes: más fiestas y festivales, y más charlas como esta en centros de salud. A más largo plazo, la meta que más se repite dentro de RD es lograr que el test de un uso se distribuya en consultorios de la misma forma en que hoy se distribuyen preservativos —una herramienta de autocuidado más, disponible sin fricción para quien la necesite.
Este trabajo con el sistema público se financia igual que el resto de la fundación: venta de tests, asesorías y testeos en eventos, y donaciones. Si eres parte de un equipo de salud y quieres conversar sobre cómo incorporar este enfoque a tu programa, puedes escribirnos.
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Ver nuestros servicios →Este trabajo también forma parte de una trayectoria más larga: en 2026 publicamos un estudio revisado por pares sobre 992 muestras analizadas en 22 eventos de música electrónica durante 2024, y seguimos documentando dónde hemos estado en Nuestro trabajo en terreno.
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