
La reducción de daños tiene como objetivo paliar los efectos negativos del consumo de drogas, pero deja de lado sus efectos positivos. En otras palabras, no considera los placeres, lo que lleva a las personas a consumir en primer lugar.
La reducción de daños como disposición natural y aprendida
Cuando decidimos consumir drogas, naturalmente buscamos tener una buena experiencia. Interpretando a partir de Avicena (980-1037), influyente filósofo medieval, esta disposición obedece a facultades de nuestros sentidos internos, que complementan los cinco sentido externos (vista, oído, olfato, gusto y tacto). Entre estos sentidos internos se encuentran el poder estimativo -que realiza juicios instintivos tales como la evaluación de daño o placer- y el poder recolectivo o de aprendizaje, que almacena las intuiciones del poder estimativo.1
Teorías modernas también han intentado explicar este fenómeno. Notablemente, la teoría del aprendizaje social nos plantea que la observación de otros, la experiencia directa, el recurso a símbolos y procesos de autorregulación son lo que generan el pensamiento y la conducta humana2. En el contexto del consumo de drogas, vemos que observamos a otros para saber qué es lo que no debemos hacer. También aprendemos de nuestros propios errores, y, así, aprendemos a controlar nuestro consumo. Al mismo tiempo, también vamos aprendiendo qué nos gusta o nos hace sentir bien y se lo transmitimos a otras personas para que sientan lo mismo.
Los límites de la autorregulación
Es a partir de un consumo controlado, o un consumo que incorpora estrategias de reducción de daños, que podemos tener experiencias que son seguras y placenteras al mismo tiempo. Esto es lo que se conoce como gestión de riesgos y placeres3. El problema es que en un contexto de prohibición, en el que el consumo es condenado moralmente, las personas no aprenden estrategias de reducción de daños en las instituciones formativas más relevantes: la familia y la escuela4.
En la práctica, esto significa que las personas aprenderán de sus errores, de las estrategias de sus pares y/o de lo que pueda decir el mismo dealer. Esto es problemático porque estas estrategias no siempre están basadas en evidencia y, por tanto, nos exponen a riesgos que podríamos evitar en caso de contar con mayor información. Un ejemplo que conocí a través de entrevistas con consumidores fue el de una persona que, si bien usaba un billete para esnifar (práctica no recomendable desde el punto de vista de la higiene), doblaba las puntas de este para evitar hacerse heridas dentro de la nariz. En otro caso, una persona limpiaba las superficies donde ponía la cocaína, pero compartía el utensilio de esnifado con otros, práctica que conlleva riesgos similares al de compartir agujas.
Si bien existe información en Internet que nos puede ayudar a reducir daños, esta no siempre está en castellano ni es necesariamente fiable. Tal es el caso del joven que murió de una sobredosis luego de orientar su consumo con ChatGPT5.
El rol de las organizaciones como RD
En este contexto cobra relevancia la labor que realizan las organizaciones de reducción de daños, como Energy Control o nuestra propia Fundación. En Reduciendo Daño, a través distintos tipos de intervención, promovemos que las personas desarrollen estrategias de reducción de daños que los acompañen en sus decisiones y permitan que los efectos nocivos de algunas prácticas de consumo no opaquen los placeres que este puede brindar. Las organizaciones de reducción de daños no estamos reinventando la rueda estamos ayudando a las personas a fortalecer su disposición natural al autocuidado a partir de intervenciones y difusión de información basada en evidencia, tales como el testeo y la guía de interacciones entre sustancias.
Sobre el autor
Nicolás Giacaman es sociólogo de la Universidad de Chile. Las reflexiones de este blog surgen a partir de su tesis de pregrado, en donde trabajó con consumidores de drogas por esnifables, identificando su proceso de aprendizaje de estrategias de reducción de daños y gestión de placeres. Puedes leer más sobre esto aquí.
- Kenny, A. (2010). A new history of Western philosophy. Oxford University Press. ↩︎
- Bandura, A. (1977). Social learning theory. Prentice Hall. ↩︎
- Gómez Sánchez, S. (2015). Consumo responsable de drogas: reducción de daños y reducción de riesgos [Trabajo final de grado, Universitat Jaume I]. Repositorio Universitat Jaume I. https://repositori.uji.es/items/985a820c-f203-4234-b0e7-89f474dc063c ↩︎
- Zinberg, N. E. (1984). Drug, set, and setting: The basis for controlled intoxicant use. Yale University Press. https://southwestrecoveryalliance.org/wp-content/uploads/2020/02/Drug-Set-and-Setting-Zinberg-N-1.pdf ↩︎
- Adolescente muere por sobredosis “después de que ChatGPT le aconsejara cómo drogarse”. https://ismorbo.com/adolescente-muere-por-sobredosis-despues-de-que-chatgpt-le-aconsejara-como-drogarse/ ↩︎

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